El Premio

Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres

El Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres es convocado anualmente por la Fundación Amigos de Galicia, con la colaboración del Concello de O Grove (Pontevedra, de la Agencia de Turismo de la Xunta de Galicia y del Centro Superior de Hostelería de Galicia. 

Coincidiendo el Fallo del mismo con la Fiesta del Marisco de O Grove -celebrada desde 1963 en el mes de octubre-  declarada de Interés Turístico Nacional, el Premio nace en el año 2002, como homenaje a todos/as los/as cocineros/as gallegos/as que hicieron cátedra en los fogones y que han puesto en el lugar que le corresponde a la cocina tradicional gallega.

Tiene como finalidad resaltar la gastronomía de aquellos restaurantes que lleven como mínimo 25 años trabajando y ofreciendo platos de cocina tradicional, atendiendo principalmente a los productos autóctonos de su zona. 

El Premio reconoció y sigue reconociendo la labor de diferentes restaurantes y cocineros/as a lo largo de la geografía española.
Mapa de los/as Premiados/as con el Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres

Historia del Premio

Como homenaje a las/os cocineras/as gallegas que cultivaron, defendieron y promocionaron la cocina tradicional gallega, la Fundación Amigos de Galicia en colaboración con el Concello de O Grove, la Agencia de Turismo de Galicia de la Xunta de Galicia y del Centro Superior de Hostelería de Galicia, crea el Premio Nacional de Gastronomía Lola Torres en el año 2002.  

En Galicia, durante la posguerra, eran las mujeres las que estaban al frente de los fogones de las cocinas gallegas. Fueron ellas las que, siguiendo las tradiciones de los pazos, elevaron los platos pese a la escasez de productos. 

Figuras como Emilia Pardo Bazán, Manuel María Puga Parga “Picadillo”, Álvaro Cunqueiro, y José María Castroviejo, autores fecundos, dedicaron tiempo, ingenio y tiempo a las recetas gallegas. 

De la historia de la cocina en Galicia, marca hito el libro de Manuel María Puga “Picadillo”, difusor de la cocina burguesa y eclesiástica gallega de calidad entre todas las amas de casa. Álvaro Cunqueiro (Mondoñedo, 1911 -1981) escribió un libro titulado A cociña galega, publicado en 1973 por la editorial viguesa Galaxia.

En su libro, Cunqueiro habla de la cocina galaica, de las materias primas que la nutren y del recetario empleado por sus compatriotas. Se adentra en los misterios de la matanza del cerdo, los caldos, las ensaladas, los pimientos, el cocido, el lacón con grelos, los mariscos, el pulpo, los pescados de mar y de río, las sardinas, el bacalao, las carnes, los capones, la caza, las cecinas, los quesos, los requesones, los dulces, las filloas, las frutas, los vinos… Un largo sentir y gustar de lo bueno que puede ofrecer la tierra gallega.

A mitad del siglo cocineras como Josefina Vilas, A Viuda de Trives,  Ángela Rivero, Carmen Roel, Dolores Bóveda, Loliña Besada, Pilar González, Emilia Vázquez, o Lola Torres, tomaron el relevo hasta llegar su reemplazo a finales del siglo XX. Por todo ello, el premio se constituye como un homenaje a todas las cocineras gallegas anónimas que mantuvieron alta y encendida la llama del interés por conservar los valores gastronómicos autóctonos de Galicia.  

Entre estas mujeres cabe destacar a: 

- Angela Rivera Valiño, Restaurante La Casilla (Betanzos).
De “Doña Angelita” queda el recuerdo del buen hacer, sobre todo de aquellas tortillas de patata jugosísimas y de mayor renombre hoy distinguidas con premios de renombre. 

- Asunción López González, Restaurante Viuda de Trives (Pobra Trives)
Corría el año 1951 cuando Asunción López González, viúda y con un hijo, abría un humilde bar en Pobra de Trives: "El Bar Rincón". Pronto el trato y carácter amable de Asunción se convirtieron en uno de los reclamos del bar, en el que destacaban joyas culinarias como los callos, la empanada, las albóndigas o los calamares rellenos. Fueron los viajantes que solían comer allí los que animaron a Asunción a que les proporcionara hospedaje. En 1972 y con ayuda de su hijo Ángel fundan el Hostal Restaurante La Viuda. 

- Carmen Roel Rico, Restaurante O Mosquito (Vigo).
En 1933, la compostelana Carmen Roel Rico abre en el Casco Vello de Vigo una tasca que terminaría convirtiéndose en toda una institución culinaria de la ciudad. Esta mujer comenzó a trabajar en 1928 en la taberna "O Mosquito" en Vigo, preparando unas sabrosas fritadas de pescado de bajura: xoubas, ralla... y ofreciendo un magnífico marisco. La taberna "O Mosquito" se convirtió gracias al trabajo y tesón de doña Carmen en uno de los mejores restaurantes de Galicia.

- Dolores Bóveda, Restaurante Loliña (Carril, Vilagarcía de Arousa).
Una de las personas a las que la almeja carrilexa debe su consideración como uno de los productos estrella de la gastronomía ibérica. El origen de Casa Loliña se remonta a la taberna de mariñeiros que abrió sus puertas en 1939. 

- Emilia Vázquez, Restaurante Verruga (Lugo).
Cándido Real y Emilia Vázquez, iniciaron el negocio el 1 de abril de 1951, gracias a un préstamo de 45.000 pesetas que Emilia pidió para traspasar la tasca y que devolvió solo un año después. El Verruga era entonces un bar con suelo de madera y de tierra prensada. En 1952 empezó a dar comidas. Se cuenta que, en esa década, si las amas de casa de Lugo querían comprar lo mejor que había en la plaza tenían que llegar antes que Emilia. La calidad del producto y de los fogones -de carbón hasta no hace demasiados años- fue una seña de identidad que el Verruga supo mantener década tras década, renunciando a la llamada nueva cocina. Al frente de la cocina estuvo durante décadas Emilia, reputada cocinera cuyos platos, en algún caso, dieron lugar a jornadas gastronómicas, como las de los Callos de Doña Emilia. En 1988, la Xunta le concedió la Medalla de Galicia.

- Josefina Vilas, Restaurante Casa Vilas (Santiago de Compostela).
 Fue en 1915 cuando Ramón Vilas y Rosalía Raña iniciaban su andadura culinaria abriendo una modesta casa de cocina. Siguieron sus pasos Josefina y Ramonita Vilas, grandes maestras de los fogones. Josefina fue la impulsora de uno de los templos gastronómicos gallegos - así reconocido en las más prestigiosas guías gastronómicas y refrendado por los ilustres clientes que han acogida en las últimas décadas-. En el hogar de los Vilas siempre se elaboró una comida muy regional, en la que destacaba la merluza a la gallega, los callos y el cocido. Poco a poco se fue diversificando, especialmente con la entrada de una gama amplísima de mariscos y guisos. Su arte en los fogones, hizo que Josefina Vilas obtuviera el Collar Internacional Gastronómico. El restaurante cerró sus puertas en el año 2012.

- Loliña Besada, Restaurante Cíes (Vigo).
Loliña Besada ha sido siempre la gran figura del restaurante. Conocida por los paisanos que iban a disfrutar de sus comidas como Loliña de Canido o Loliña de Cíes, esta mujer supo deleitar millares de paladares con sus exquisitos guisos de calamares, su rape en caldeirada o a la gallega, los grandes mariscos... Era una especialista en la comida de mar, tradición que ha sabido inculcar en sus seguidores. Todos cuantos participaron en los manjares elaborados por Loliña lo calificaron de inolvidable, destacando platos como calamares, rape en allada, salpicón de lubrigante, rodaballo guisado, congrio con fideos, habas con almejas, etc. 

- Pilar González Martínez, Restaurante Casa Simón (Cangas do Morrazo).
Ejemplo de matriarcado gallego, en el que la capacidad de trabajo y voluntad férrea la llevó a convertirse en una cocinera de renombre de su época. Fundó junto a su marido una pequeña casa de comidas en 1948. A partir de los años 60 y de la mano de su hijo “Pepe Simón" el restaurante se convirtió en uno de los más conocidos de Galicia, con cenas de gala y comensales ilustres como Julio Iglesias. Todo partió del buen marisco y las ostras que ponía en las mesas "doña Pilar". 


En reconocimiento a estas mujeres, la Fundación Amigos de Galicia eligió a Lola Torres, para llevar el Premio Nacional de Gastronomía Tradicional “Lola Torres” por ser natural de O Grove, a propuesta del Directivo de la Asociación de Hostelería de O Grove, Rafael Mourelos.





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